La cala de Polignano a Mare, uno de los rincones que más me ha sorprendido de toda la ruta.
Esta es mi ruta por Puglia, con Matera de por medio y bajando hasta el extremo sur de Salento, para mí un punto diferencial del viaje: playas de un turquesa que parece del Caribe, pueblos blancos, trulli, una ciudad excavada en la roca y comida que no voy a olvidar. Diez días, unas cuantas vueltas en coche de alquiler y un ambiente para mí desconocido en Italia hasta ahora. Ahí van mis recomendaciones para dormir, comer o si hay algo que haría distinto. Si además quieres explorar más allá de esta ruta, aquí tienes mi guía completa de destinos en Italia.
Mapa de la ruta
Todas las paradas de estos 10 días, de norte a sur: Bari, Valle d’Itria, Matera y el bucle completo por Salento.
Resumen del itinerario de 10 días
| Días | Zona | Noches |
|---|---|---|
| Día 1 | Bari (Bari Vecchia) | 1 noche |
| Día 2 – 4 | Valle d’Itria, base en Locorotondo (+ Cisternino, Martina Franca, Alberobello, Ostuni, Monopoli, Polignano a Mare) | 3 noches |
| Día 5 | Matera | 1 noche |
| Día 6 – 9 | Salento, base en Santa Maria di Leuca (+ Santa Cesarea, Otranto, Torre dell’Orso, Gallipoli, Morciano di Leuca) | 4 noches |
| Día 10 | Salento → Lecce → Casamassima → aeropuerto de Bari | – |
Bari: la llegada
Empiezo la ruta en Bari, con una sola noche, justo lo necesario para meterme en Bari Vecchia, el casco antiguo, y dejarme llevar sin plan fijo. Es un laberinto de calles estrechas donde todavía se ve a las señoras haciendo orecchiette a mano en la puerta de casa, algo que parece un cliché de guía de viajes hasta que lo ves en persona y te das cuenta de que es real y de cada día. Si quieres el recorrido completo por la ciudad, tienes todos los detalles en mi guía de qué ver en Bari Vecchia.
Una noche es suficiente para Bari en el contexto de esta ruta: es la puerta de entrada, no el destino. La aprovecho también para recoger el coche de alquiler nada más aterrizar, algo que recomiendo hacer siempre aunque durmáis esa primera noche en la ciudad.
Valle d’Itria: 3 noches entre trulli y pueblos blancos
Pongo mi base en Locorotondo durante las 3 noches de esta parte de la ruta, y desde ahí organizo el resto de la zona en excursiones cortas de un día.
Locorotondo y Cisternino: mis dos favoritos de la zona
Locorotondo tiene ese trazado circular que le da nombre, calles blancas impolutas y balcones cargadísimos de flores, y es además el pueblo más cercano al alojamiento (para mí un acierto). Me encanta: además de pasear por el pueblo, tiene sitios para comer y cenar bastante chulos y recomendables, empezando por La Pizzeria, que ya te cuento más abajo. Cisternino, muy cerca, me gusta también mucho: otro pueblo blanco que casi nadie incluye en la ruta clásica, con un casco histórico y un ambiente tranquilo que para mí está al mismo nivel que Locorotondo (o casi).
Alberobello: el más turístico de todos (ve pronto o al final del día)
Alberobello, con sus más de 1.500 trulli, es sin duda el más turístico y el más saturado de toda la zona. Si puedes, madruga: tendrás ocasión de disfrutar el Rione Monti con bastante más tranquilidad antes de que lleguen los grupos. Mola mucho ver la vista desde la parte de enfrente, con todos los trulli al fondo. Y si te pilla la tarde por aquí (ese es mi caso), la zona de la plaza tiene mucho ambiente para cenar y tomar algo a última hora, así que no hace falta que sea solo una visita de mañana.
Ojo con las “visitas gratis” a trulli en Alberobello: es habitual que te aborden para enseñarte un trullo por dentro “gratis”, y suele acabar en una tienda de souvenirs con presión para comprar. No pasa nada por decir que no.
Ostuni, Monopoli y Polignano a Mare
Ostuni, la “Città Bianca” encaramada en su colina, me parece chulísima y la recomiendo sin dudarlo. Polignano a Mare también me gusta muchísimo, con mucho ambiente y unas vistas increíbles desde el casco antiguo sobre la Cala Porto: es el rincón más fotografiado de toda Puglia, así que elige bien el horario para evitar las aglomeraciones. Monopoli es la que menos me convence de las tres. Sé que a mucha gente le encanta y tiene su puerto pesquero y su casco histórico, pero siendo sincero, de todo lo que he visto en esta zona es el que menos me ha transmitido.
Si tienes que recortar un día de esta parte de la ruta, Martina Franca sería lo primero que quitaría: tiene su arquitectura barroca y está bien verla, pero de todos los pueblos de la Valle d’Itria es el que menos me convence.
Matera: la ciudad de piedra (y mi destino estrella de todo el viaje)
Si tengo que quedarme con un solo sitio de toda esta ruta, es Matera. De los últimos viajes que he hecho, es de los pocos lugares que me ha provocado ese efecto “wow” de verdad. Desde el Valle d’Itria salto hasta aquí, ya en Basilicata, para una noche y la mañana siguiente, y aunque es poco tiempo para lo que da de sí, los Sassi (el barrio excavado en la roca, Patrimonio de la Humanidad) aún me tienen con la boca abierta. Perderte por el Sasso Caveoso y el Sasso Barisano, asomarte a los miradores del centro y volver a recorrerlos al atardecer y de noche, cuando ya se han ido los grupos, es de lo mejor de toda la ruta, sin excepción. Cruzar al Parco della Murgia Materana para verlos desde enfrente se me queda pendiente para la próxima vez, junto con dormir en un hotel cueva. Te cuento cómo aprovechar esas 24 horas, dónde aparcar y dónde dormir en mi guía de Matera en un día.
Consejo práctico: las calles de los Sassi son cuestas y escalones, nada de coches. Deja el vehículo en un aparcamiento de las afueras y camina hasta el alojamiento.
Salento: 4 noches con base en Santa Maria di Leuca
Y aquí llega la parte del viaje más diferente y de la que me llevo grandes recuerdos. Desde Matera bajo hasta Santa Maria di Leuca, en la punta absoluta del tacón de Italia, donde se juntan el mar Adriático y el mar Jónico. Perfecto como base durante 4 noches para explorar todo el sur de Salento, y es de las mejores decisiones logísticas de todo el itinerario: desde ahí tengo cerca tanto la costa adriática como la jónica.
Lo que más me cautiva de Salento es la tranquilidad: el 90% de la gente que hay por aquí es italiana, turismo interno, y eso se nota muchísimo en el ambiente, mucho más local y auténtico que en otras zonas más “instagrameadas” de Puglia. Un ritmo lento, playas, relax total. Disfruto de esta parte del viaje más que de ninguna otra.
La costa adriática: Santa Cesarea Terme, Otranto y Torre dell’Orso
Un día lo dedico a subir por la costa adriática: Santa Cesarea Terme, con sus aguas termales y sus villas de aire decadente; Otranto, con su castillo aragonés, que me parece un sitio muy genuino y muy chulo, con un mar de un turquesa que no esperaba encontrar en Europa; y Torre dell’Orso, con su bahía flanqueada por los dos peñascos conocidos como “Due Sorelle”.
Gallipoli y el interior: Morciano di Leuca
Gallipoli, con su casco antiguo sobre un islote unido a tierra firme, es otra parada imprescindible, con un ambiente distinto al resto de la zona, más animado de noche. Y Morciano di Leuca, un pueblo pequeño del interior, me sirve sobre todo por su gastronomía.
Las dos playas que no me quito de la cabeza
Si tuviera que quedarme con dos momentos de todo el viaje, serían estos dos días de playa. El primero en el Lido Katabba, en Salve, en la costa jónica: arena, aguas poco profundas y un color de mar que parece sacado de otro sitio. Le dedico el día entero, sin planes, sin prisa, exactamente lo que necesito después de tantos días moviéndome de pueblo en pueblo.
El segundo día de playa lo hago en Torre San Giovanni, otra playa grande y espectacular, con el agua igual de cristalina y bastante menos masificada que las playas más conocidas de la costa adriática. Si el sur de Puglia tiene un secreto bien guardado, para mí es esta costa jónica de Salento.
Consejo práctico: esta zona apenas tiene transporte público, así que necesitas coche para moverte entre calas. Merece la pena reservarlo con antelación, sobre todo en temporada alta.
Lecce y la vuelta a Bari
El último día lo organizo como trayecto de vuelta con paradas, en lugar de un día suelto: desde Santa Maria di Leuca subo hasta Lecce, conocida como la “Florencia del sur” por su barroco tallado en piedra dorada. Me parece increíble, la verdad: un lugar perfecto para comer bien, tomarme un spritz y disfrutar del ambiente sin más plan que pasear por el centro histórico, ver la Basílica de Santa Croce y la Piazza del Duomo. Si tuviera que elegir dónde alargar un día más de esta ruta, probablemente sería aquí. Te cuento todo con más calma en mi guía de Lecce en un día.
De camino hacia el aeropuerto de Bari hago una última parada en Casamassima, el pueblo azul de Puglia, con buena parte de sus fachadas pintadas de azul. Es un desvío corto pero que rompe bien el trayecto final antes de devolver el coche y coger el vuelo.
Dónde como (y donde volvería)
Resumen rápido de todos los sitios donde como en esta ruta, por si quieres ir directo a lo seguro:
| Restaurante | Dónde | Qué pedir |
|---|---|---|
| San Nicola | Bari | Orecchiette hechas a mano |
| La Pizzeria | Locorotondo | Pizza, sin más vueltas |
| Amore Crusco | Matera | Cena en pleno casco histórico |
| Calura | Santa Maria di Leuca | Pescado, raciones gigantes |
| La Vasca | Morciano di Leuca | Cocina tradicional de Salento |
Presupuesto de 10 días
Presupuesto medio y realista por persona, sin contar el vuelo internacional:
| Concepto | Coste aproximado (10 días) |
|---|---|
| Alojamiento (gama media) | 500 – 750 € |
| Coche de alquiler (10 días + gasolina y peajes) | 300 – 420 € |
| Comida | 250 – 350 € |
| Entradas y excursiones | 60 – 100 € |
| Seguro de viaje | 30 – 50 € |
| Total aproximado | 1.140 – 1.670 € |
Es una estimación con un nivel de gasto medio; ajustando la gama de alojamiento y el coche podrías moverte por debajo o por encima de esta horquilla sin problema.
Cuándo hacer esta ruta
Yo la hago a primeros de julio, y la verdad es que se está muy bien: dentro de los pueblos hace bastante calor, entre 30 y 32 grados, pero nada exagerado. Lo que más me sorprende es el nivel de turismo: encuentro relativamente poco turismo internacional, mucho más turismo italiano, interno, lo cual le da un ambiente bastante más auténtico del que esperaba. Eso sí, Puglia se está poniendo muy de moda últimamente, así que es posible que esto cambie pronto.
Aun así, si me preguntas por la mejor época para ir, recomendaría primavera u otoño antes que pleno verano, y de las dos, primavera sería mi primera opción: temperaturas más suaves, menos calor acumulado en los pueblos de piedra y, probablemente, todavía poca masificación.
Cómo moverte: el coche no es opcional
Lo digo claro porque es el consejo más importante de todo el post: esta ruta hay que hacerla en coche. Ni Locorotondo, ni Ostuni, ni Santa Maria di Leuca, ni ninguna de las playas de Salento tienen transporte público que las conecte de forma razonable. Reserva el coche con antelación, sobre todo en temporada alta, y ten en cuenta las zonas de tráfico limitado (ZTL) en los cascos históricos: aparca en las afueras y entra caminando.
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Preguntas frecuentes
¿Son suficientes 10 días para Puglia, Matera y Salento?
Sí, es un buen equilibrio, aunque si tienes algún día más yo lo metería en la zona de Salento, que es la que más se disfruta sin prisa.
¿Es imprescindible el coche de alquiler?
Totalmente. Sin coche esta ruta no es viable tal y como está planteada, sobre todo en la Valle d’Itria y en el sur de Salento.
¿Merece la pena incluir Matera aunque esté en otra región?
Sin duda. Está a poco más de una hora de la Valle d’Itria y los Sassi son de lo más impresionante de todo el viaje.
¿Cuáles son las mejores playas de esta ruta?
El Lido Katabba en Salve y Torre San Giovanni, ambas en la costa jónica de Salento: arena, aguas poco profundas y mucha menos gente que en la costa adriática.





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