Pueblos de miedo en Aragón: abandonados, malditos y con leyenda
En Aragón hay un pueblo excomulgado desde hace siglos, otro que se dejó en ruinas a propósito para que nadie olvidara la guerra y otro que desalojaron a empujones para construir un pantano que nunca llegó a existir. Y todo eso cabe en un par de horas de coche desde Zaragoza.
En este post te llevo por los pueblos abandonados de Aragón y los lugares con leyenda que más me remueven por dentro, ocho en total: pueblos con fama de brujas, un casino de lujo convertido en ruina tras un crimen sin resolver, iglesias que asoman del agua cuando baja el embalse y ruinas que todavía enseñan las marcas de la metralla. No es un post de sustos baratos. Es un recorrido por historias reales, algunas muy duras, que merecen visitarse con calma y con respeto.
Lo que vas a encontrar
Antes de salir de casa
Esta ruta solo se hace bien en coche: casi ninguno de estos pueblos tiene transporte público útil. Si no tienes coche propio, yo comparo precios de alquiler de coche en Zaragoza con antelación, sobre todo para puentes y fines de semana de octubre. Y si vas a hacer base en la ciudad, tienes aquí los hoteles de Zaragoza que yo recomendaría, zona a zona.
En este post
Trasmoz: el único pueblo excomulgado de España
Tenía que empezar por aquí. Trasmoz fue excomulgado y maldecido tras un pleito por el agua de riego con el cercano Monasterio de Veruela, y esa condena nunca se ha levantado de forma oficial. Súmale un castillo en lo alto donde, según la tradición, se reunían las brujas de la comarca, y el cóctel ya está servido.
Aquí además la leyenda tiene nombre y apellidos: la tía Casca, una vecina real que acabó convertida en personaje de las cartas que Gustavo Adolfo Bécquer escribió desde Veruela. Dentro del castillo está el Museo de la Brujería y, el sábado más cercano a Todos los Santos, el pueblo celebra la Luz de las Ánimas, con calabazas, procesión y fuego. En 2026 cae en sábado 31 de octubre.
Le dediqué un post entero, así que si quieres el detalle completo te lo cuento en Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España.
Si solo puedes ir a un sitio de esta lista, que sea este. Es el que mejor combina leyenda, paisaje y un pueblo vivo con ganas de contar su historia. Ve con niebla u otoño avanzado y súbete al mirador del Moncayo antes de irte.
Belchite: el pueblo que se dejó en ruinas a propósito
Entre agosto y septiembre de 1937, Belchite fue escenario de una de las batallas más duras de la Guerra Civil. Cuando terminó, el pueblo estaba arrasado. Y en vez de reconstruirlo, el régimen decidió dejar las ruinas tal cual, como símbolo, y levantar un pueblo nuevo justo al lado, en buena parte con mano de obra de presos.
Hoy caminas entre calles rotas, iglesias sin techo y fachadas con los agujeros de la metralla todavía a la vista. Es tan cinematográfico que aquí se han rodado escenas de El laberinto del fauno y de Inés del alma mía, además de documentales de medio mundo. Y claro, también es uno de los sitios con más fama de psicofonías y apariciones de España.
Cómo se visita
Desde 2013 solo se puede entrar al pueblo viejo con visita guiada. Hay pases diurnos, nocturnos (normalmente viernes y sábado) y una entrada combinada. Se compran en la web oficial de Belchite y el punto de encuentro es la oficina de turismo del pueblo nuevo.
He estado en Belchite, pero la visita al pueblo viejo la tengo pendiente, así que no te voy a contar lo que no he vivido. Por lo que me cuenta la gente que la ha hecho, la nocturna es la que más impresiona. Eso sí: esto no es un parque temático. Aquí murió mucha gente de verdad. Cuando la haga, te la cuento con detalle.
Rodén: el Belchite que casi nadie conoce
Rodén está a unos 20 minutos de Belchite y comparte con él la misma herida. Sus vecinos huyeron durante la Guerra Civil, cuando el frente del Ebro pasó por aquí. Al acabar la guerra algunas familias volvieron y malvivieron entre las ruinas hasta 1960, cuando Regiones Devastadas decidió no reconstruirlo y levantar un pueblo nuevo a sus pies.
La diferencia con Belchite está en el material. Rodén no se construyó con ladrillo, sino con piedra de yeso y alabastro, así que las ruinas tienen un color blanquecino que, con el sol bajo de la tarde, parece otro planeta. Arriba quedan la iglesia, los restos del castillo (parte se vino abajo en 2016) y la torre, restaurada en 2015.
Rodén es como un Belchite en miniatura: una historia muy parecida, pero mucho menos conocido y con muchísima menos gente. Yo fui un día entre semana al atardecer y estuve completamente solo, paseando entre las ruinas e imaginando lo que pasó allí. A esa hora es chulísimo y me encantó, lo recomiendo al cien por cien. Eso sí, camina por las sendas y no trepes por los muros: el yeso está muy degradado.
Casino de Montesblancos: del glamour a la ruina (y un crimen que nunca se resolvió)
Este no es un pueblo, pero pocos sitios de Aragón tienen una historia tan oscura tan cerca de Zaragoza. A finales de los años 70 abrió en lo alto de los montes de Alfajarín el casino de Montesblancos: salas de juego, hotel, salones de banquetes y hasta galas de motor. Durante años fue el sitio donde había que dejarse ver si eras alguien en la Zaragoza de entonces.
En los años 90 todo se torció: quiebra, deudas millonarias con Hacienda por impuestos del juego e investigaciones por fraude. En 1997 el administrador judicial que estaba revisando las cuentas del casino fue asesinado a cuchilladas en su garaje, poco después de entregar su informe al juzgado. El caso nunca se resolvió y ya ha prescrito.
Qué queda hoy
El edificio acabó en manos del Gobierno de Aragón, que lo ha sacado a subasta varias veces sin éxito. Hoy es un esqueleto de hormigón expoliado, lleno de grafitis y escombros, con la carretera de acceso cortada con bloques. Lo que sí sigue intacto es el paisaje: los cerros de yeso blanco que le dan nombre y unas vistas del valle del Ebro que explican por qué alguien quiso poner aquí un casino.
Es la historia más “de película” de todo el post, y la tienes a 25 minutos de Zaragoza. Pero ojo: el casino está absolutamente en ruinas y hay un riesgo serio de derrumbe, así que no es seguro entrar ni pasear por dentro. El camino está cortado con bloques de hormigón precisamente por eso, así que tienes que dejar el coche abajo y subir andando o en bici, que es lo que hace mucha gente. Míralo desde fuera: con la historia en la cabeza y el silencio de los cerros, impresiona igual.
Jánovas: el pueblo que vaciaron para un pantano que nunca existió
De todas las historias de este post, esta es la que más rabia me da. En 1951 se declaró de utilidad pública un embalse en el río Ara, y la compañía eléctrica empezó a expropiar Jánovas y los pueblos de alrededor. En los años sesenta la presión se volvió brutal: voladuras de casas, la iglesia destruida y un episodio en el que un empleado de la empresa echó a patadas a las niñas de la escuela.
Los últimos vecinos, Emilio Garcés y Francisca Castillo, aguantaron hasta 1984. Cuando por fin se fueron, la casa que les habían prometido en otro pueblo estaba en ruinas.
Un final a medias
En 2001 el proyecto recibió una declaración de impacto ambiental negativa y el pantano se abandonó para siempre. Desde 2008 los antiguos vecinos y sus descendientes han ido recuperando sus propiedades, pagando por unas casas que ya eran escombros. Hoy Jánovas mezcla ruinas con casas rehabilitadas: un pueblo que resucita poco a poco.
Aquí no hay leyendas ni fantasmas: el miedo es real y lo pusieron personas. Por eso me parece una parada obligada. Pasea con respeto, porque algunas casas vuelven a tener dueño, y combínalo con Aínsa, que está a unos 20 minutos.
Tiermas: el balneario que se tragó el pantano de Yesa
El embalse de Yesa obligó a marcharse a unas 1.500 personas de tres pueblos: Tiermas, Escó y Ruesta. Tiermas tenía algo que los otros no: unas aguas termales sulfurosas que ya usaban los romanos y un balneario de lujo, el Infanta Isabel, que quedó bajo el agua.
Cuando el pantano baja mucho, normalmente al final del verano, las termas vuelven a aparecer y el agua sigue brotando a más de 40 grados. Arriba, en el cerro, el pueblo abandonado conserva la torre de la iglesia de San Miguel y una puerta de la muralla con un nombre que encaja de lleno en este post: el Portal de las Brujas.
Escó y Ruesta, los otros dos
Si te quedas con ganas de más, Escó está a pocos minutos y conserva sus calles vacías casi intactas. Ruesta, al otro lado del embalse, es parada del Camino de Santiago aragonés y hoy tiene albergue.
Antes de ir, mira el nivel del embalse. Si está alto, las termas no se ven y el viaje pierde mucha gracia. Y ojo con el barro de la orilla, que engancha más de lo que parece.
Mediano: la torre que sale del agua
En 1969 el embalse de Mediano cubrió el pueblo del mismo nombre. Todo desapareció bajo el agua menos una cosa: el campanario del siglo XVI de la iglesia de la Asunción, que sigue asomando en mitad del pantano como si alguien hubiera olvidado apagar la luz.
Según el nivel del agua se ve más o menos torre. En años de sequía el embalse retrocede tanto que deja al descubierto las calles, los muros de las casas y hasta se puede llegar caminando a la iglesia. Y el color turquesa del agua, por la cal que bajan el Cinca y el Ara, hace que la foto sea de las más potentes de todo Aragón.
Es una parada rápida, de media hora, pero de las que no se olvidan. Queda de camino a Aínsa, así que no tiene excusa. No intentes llegar a la torre si el agua la rodea: los fondos de los embalses son traicioneros.
Tella: “Tella, Dios nos libre de ella”
Con un refrán así, poco más hay que añadir. Tella es un pueblecito colgado sobre el valle del Cinca que carga desde hace siglos con la fama de ser tierra de brujas. Enfrente tiene el Puntón de las Brujas, una peña donde, según la tradición, se celebraban los aquelarres.
Para protegerse de ellas y de las tormentas, los vecinos levantaron tres ermitas alrededor del pueblo: San Juan y San Pablo, Fajanillas y la Virgen de la Peña. Hoy las une una ruta circular sencilla. En el pueblo están la Casa de la Bruja, un pequeño museo sobre magia y plantas, y el Museo del Oso de las Cavernas. Muy cerca hay además un dolmen neolítico.
Es el sitio más “de cuento” de la lista y el mejor para ir con niños. Si sumas Mediano y Jánovas, tienes un día redondo por el Sobrarbe con Aínsa como base.
Bonus: otros lugares de Aragón con misterio
Algunos no son pueblos, otros quedan muy a desmano y a un par ya les he dedicado su propio post. Pero si te gusta este tipo de ruta, encajan de lleno. Y si prefieres pueblos con encanto y menos sustos, tienes mi selección de pueblos bonitos de Aragón, y todo lo demás en mi guía de viaje de Aragón.
Cómo organizar la ruta por los pueblos abandonados de Aragón
Estos pueblos están repartidos por todo Aragón, así que no intentes verlos de una tirada. Agrúpalos por zonas y haz escapadas de un día o de fin de semana.
Escapada de un día desde Zaragoza
Belchite (visita diurna) y Rodén al atardecer. Si quieres alargar, vuelves a Belchite para la visita nocturna. El casino de Montesblancos, mejor en una mañana aparte con la ruta por los Montes Blancos.
Moncayo
Trasmoz, el Monasterio de Veruela y Tarazona. El sanatorio de Agramonte, solo desde fuera.
Sobrarbe, con base en Aínsa
Mediano, Jánovas y Tella en un solo día. Es la zona con más densidad de historias de todo el post.
Embalse de Yesa
Tiermas, Escó y Ruesta. Encaja bien si subes hacia Jaca o vuelves de Navarra.
Si solo tienes un día, haz Belchite y Rodén: están a menos de una hora de Zaragoza y son los dos que mejor explican la historia de esta ruta. Si tienes un fin de semana, el Sobrarbe es el que más da de sí.
Mapa de los pueblos de miedo de Aragón
Todos los pueblos y lugares del post ubicados en el mapa, para que puedas planificar la ruta por zonas.
Mis recomendaciones personales
Otoño, sin duda. Niebla en el Moncayo, embalses bajos para ver Tiermas y Mediano, y la Luz de las Ánimas en Trasmoz (en 2026, el sábado 31 de octubre).
La visita nocturna de Belchite. Todavía no la he hecho y es la siguiente de mi lista; si vas en octubre, reserva con tiempo, que se llena.
Antes de ir a Tiermas o a Mediano, consulta el nivel del embalse. Con el pantano lleno, verás mucho menos.
El casino de Montesblancos, Agramonte o las casas caídas de Jánovas se ven desde fuera. En Rodén, pasea por las sendas sin trepar a los muros: el yeso cede.
Belchite, Rodén, Jánovas o Montesblancos son historias de gente real, algunas muy recientes. Nada de bromas de fantasmas en voz alta delante de los vecinos.
En coche y con el depósito lleno: en el Sobrarbe y la Ribagorza las gasolineras escasean.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar Belchite viejo por libre?
No. Desde 2013 el pueblo viejo de Belchite solo se puede visitar con visita guiada. Hay pases de día, de noche y combinados, y las entradas se compran en la web oficial del Ayuntamiento de Belchite.
¿Cuál es el pueblo abandonado más cercano a Zaragoza?
Rodén viejo, en el término de Fuentes de Ebro, a unos 30 minutos en coche. Belchite está a unos 45 minutos y se pueden ver los dos en el mismo día.
¿Se puede visitar el casino de Montesblancos?
No como visita organizada. El antiguo casino, en Alfajarín, es una ruina propiedad del Gobierno de Aragón y no está abierto al público. El camino está cortado al tráfico con bloques de hormigón, así que hay que subir andando o en bici y verlo desde fuera: entrar en el edificio es peligroso por el riesgo de derrumbe.
¿Cuándo se ve la iglesia sumergida de Mediano?
El campanario se ve casi siempre, pero asoma más cuanto más bajo está el embalse, normalmente a final de verano y en otoño. En años de sequía se puede llegar caminando hasta la iglesia.
¿Qué pasó en Jánovas?
Jánovas fue expropiado y desalojado para construir un embalse en el río Ara que nunca se llegó a hacer. Los últimos vecinos se fueron en 1984, el proyecto se descartó en 2001 y desde 2008 los antiguos propietarios están recuperando y rehabilitando sus casas.
¿Qué pueblos de Aragón tienen historias de brujas?
Los más conocidos son Trasmoz, en el Moncayo; Tella, en el Sobrarbe; Laspaúles, en la Ribagorza, donde 24 mujeres fueron ejecutadas por brujería en 1593; y Villanúa, con su Cueva de las Güixas.





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